Saber escuchar

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La vida te devuelve todo lo que haces y lo que no haces.

Hace un tiempo alguien me reprochó con mucha razón que no le escuchaba, que no escuchaba sus problemas, que no sabía como se sentía porque no me paraba a pensar en lo que me intentaba decir.

Y no le faltaba razón. No, no lo hacía, no escuchaba. Ese era uno de mis grandes defectos. No le ayudaba, no sabía o no quería.

Puse remedio y empecé a escuchar aunque ya no a él y escuché tanto que me olvidé de ser escuchada y ahora ando en esas.
Por si alguien quiere oirme...

4 comentarios:

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Juan Ramón dijo...

Leerte es escucharte?
Si es así, yo te escucho a menudo

velvetinna dijo...

Creo que tienes mi móvil todavía ¿no?

Helena dijo...

Ainsss si es que me quejo de vicio...

Leerme es escucharme, si Juan, y quizá mas que los demás o por lo menos lo que a muchos no les cuento...

Gracias Begoña de mis amores.

Un beso a los 2.
:)

Anónimo dijo...

Bueno, sabeis? Me sentaría en una mesa con vos y con una copa de vino de esas grandes y quedaríame absorto escuchandos....